Es la pesadilla de cualquier dueño de perro activo. Estás en el parque lanzando la pelota, tu perro corre feliz, hace un giro brusco para frenar y… ¡Crak!. Un grito agudo, la pata trasera encogida en el aire y tu corazón en un puño.
Bienvenido a la lesión traumatológica más frecuente en las clínicas veterinarias: la Rotura del Ligamento Cruzado Anterior (RLCA).
Si estás leyendo esto, probablemente tu perro ha empezado a cojear de repente o ya tienes un diagnóstico y un presupuesto de cirugía sobre la mesa que da miedo mirar. En Novecan, entendemos la angustia de este momento. Por eso, hemos preparado esta guía completa para que entiendas qué está pasando dentro de la rodilla de tu perro y, lo más importante, qué opciones tienes más allá del bisturí.
¿Qué es exactamente el Ligamento Cruzado y por qué se rompe?
Para entender la lesión, hay que entender la rodilla canina. A diferencia de los humanos, los perros caminan siempre con las rodillas flexionadas (nunca estiran la pierna recta al estar de pie). Esto significa que su ligamento cruzado está siempre bajo tensión, cargando peso constantemente.
Su función es simple pero vital: actúa como un cinturón de seguridad que impide que el hueso de la tibia se deslice hacia adelante respecto al fémur.
¿Por qué se rompe? Aunque a veces es un trauma repentino (un mal salto), en la mayoría de los perros es un proceso degenerativo.
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Desgaste previo: El ligamento se va debilitando con los años, como una cuerda que se deshilacha («cuerda vieja»).
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Factores de riesgo: El sobrepeso, la falta de forma física o la anatomía de ciertas razas (como el Bulldog, el Labrador o el Boxer) predisponen a la rotura.
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El «golpe de gracia»: Un día, un mal gesto termina de romper esas últimas fibras que quedaban sanas.
Síntomas inconfundibles: El «Sit Test» y el Cajón
A veces la cojera es sutil, pero hay tres signos que casi confirman la rotura antes incluso de hacer una radiografía:
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Cojera en frío: El perro se levanta muy rígido después de dormir, calienta un poco al andar, y vuelve a cojear mucho después del ejercicio.
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La postura de «tres patas»: En roturas totales, el perro evita apoyar la pata por completo, manteniéndola encogida.
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El «Sit Test» (Prueba del Asiento): Este es el más revelador. Cuando tu perro se sienta, fíjate en su rodilla. Un perro sano dobla la rodilla completamente bajo su cuerpo. Un perro con dolor de ligamento o menisco estirará la pata hacia un lado al sentarse, evitando la flexión máxima. Si ves esto, hay lesión casi seguro.
El gran dilema: ¿Operar o Tratamiento Conservador?
Hace años, la respuesta era única: operar. Hoy en día, la rehabilitación y la ortopedia han avanzado tanto que tenemos más opciones, dependiendo del caso.
Opción A: La Cirugía (TPLO / TTA)
Es la recomendación estándar para perros jóvenes, grandes y muy activos. Técnicas como la TPLO no «reparan» el ligamento, sino que cortan el hueso para cambiar la biomecánica de la rodilla y que el ligamento ya no sea necesario.
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Pros: Estabilidad mecánica inmediata tras la recuperación ósea.
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Contras: Coste elevado (1.500€ – 3.000€), riesgo de anestesia y postoperatorio muy estricto.
Opción B: Tratamiento Conservador (Ortopedia)
Cada vez más veterinarios optan por esta vía en tres casos:
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Perros Senior: Donde la anestesia supone un riesgo vital.
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Perros pequeños/medianos (<10-15kg): Que pueden recuperar una función excelente sin abrir la rodilla.
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Presupuesto limitado: Cuando la cirugía no es una opción económica viable.
El tratamiento conservador NO significa «no hacer nada». Significa estabilizar externamente. Si dejas la rodilla suelta, la artrosis devorará la articulación en meses. Aquí es donde entra la Rodillera Ortopédica.
¿Cómo ayuda una Rodillera de Ligamento Cruzado Novecan?
Muchos dueños nos preguntan: «¿De verdad un trozo de neopreno puede sustituir una cirugía?». No la sustituye, pero suple su función de estabilidad.
La Rodillera para Perro Novecan está diseñada específicamente para esta lesión y actúa en tres frentes:
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Estabilidad Mecánica: La rodillera ejerce una presión que limita el «movimiento de cajón» (el deslizamiento de la tibia). Al sentir la rodilla sujeta, el perro recupera la confianza para apoyar la pata.
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Aumento de Temperatura: El neopreno de alto rendimiento retiene el calor corporal. Esto es crucial: el calor aumenta la circulación sanguínea, oxigena los tejidos, reduce la inflamación crónica y alivia el dolor de la artrosis asociada.
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Evita la Atrofia Muscular: Es el beneficio más importante. Si tu perro no apoya la pata, pierde masa muscular en días. Al ponerle la rodillera, se atreve a usar la pierna, manteniendo los músculos cuádriceps fuertes. Y recuerda: el músculo es el mejor escudo para la articulación.
Peligro: La regla del 50% (La otra pata)
Hay un dato estadístico que asusta: Entre el 40% y el 60% de los perros que se rompen un ligamento cruzado, se rompen el de la OTRA pata en menos de un año.
¿Por qué? Porque al cojear de la pata mala, cargan todo el peso en la pata «buena», sobrecargándola hasta que también falla. Por eso, tratar la lesión rápido (con cirugía o con rodillera) es vital no solo para curar la pata enferma, sino para salvar la pata sana.
Conclusión y primeros pasos
Si tu perro se ha roto el cruzado, respira hondo. No es el fin de sus paseos por el campo.
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Reposo estricto: Nada de saltos ni escaleras las primeras semanas.
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Controla el peso: Cada gramo extra es veneno para sus rodillas.
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Estabiliza la articulación: Ya sea post-cirugía o como tratamiento único, una ortesis de rodilla es la mejor inversión para asegurar una recuperación sin dolor y proteger el futuro de su movilidad.
¿Tienes dudas sobre si tu perro necesita rodillera? Consulta nuestra guía de tallas o escríbenos. En Novecan estamos para ayudarte a que vuelva a correr seguro.


