Mi perro no tiene fuerza en las patas de atrás ¿Qué hago? Deja un comentario

Una visita al veterinario te ayudará a diagnosticar la debilidad en la pierna trasera de tu perro. Un cachorro joven es normal que corra y juegue sin perder el paso. Si tu cachorro juega demasiado y siente un poco de dolor durante un día o dos, es normal, pero si muestra signos de debilidad frecuente o dolor en sus patas traseras, la condición puede ser mucho más grave. También hay factores que predisponen a tener problemas en las patas posteriores, como por ejemplo, la obesidad, la diabetes o la alimentación excesiva en los cachorros.

Es importante también informar al veterinario si se trata de una alteración aguda (aparición súbita e intensa) o crónica (aparición lenta y progresiva) ya que esto puede ayudar mucho en el diagnóstico. Otras causas pueden ser:

Mielopatía degenerativa. La mielopatía degenerativa es una enfermedad que afecta a los perros, sobre todo, de edad avanzada y es una posible causa de la debilidad en las patas traseras. En la mielopatía degenerativa, la médula espinal comienza a deteriorarse y las fibras que llevan las señales del cerebro a las patas se desintegran. Los perros con mielopatía degenerativa comienzan a tener debilidad en las patas traseras y con el tiempo, pierden el control de las mismas. No es una enfermedad dolorosa pero los perros afectados van perdiendo la movilidad. Actualmente no existe una prueba definitiva para determinar la mielopatía degenerativa sino hasta después de que el perro ha muerto. Tampoco hay un tratamiento convencional eficaz, aunque la medicina holística proporciona sustancias vegetales que parecen aliviar los síntomas. Si tu perro adulto comienza a mostrar debilidad en las patas traseras, habla con el veterinario para que te diga si hay alguna posibilidad de que tenga mielopatía degenerativa.

Lesiones. Una segunda razón común de debilidad en las patas traseras es una lesión en la médula espinal o la espalda. Las lesiones en la médula espinal, a menudo como consecuencia de un traumatismo, ruptura de disco o un derrame cerebral, representan el 2 por ciento de todas las visitas caninas al veterinario. Si la médula espinal o la espalda de tu mascota está dañada, magullada o inflamada, las patas traseras pueden estar débiles o inestables. Si tu perro no ha tenido ningún tipo de trauma y tiene debilidad en las patas traseras, visita al veterinario tan pronto como puedas.

Enfermedad de Cushing. La debilidad en las patas de tu perro puede estar relacionado con la enfermedad de Cushing, esta es causada por la sobreproducción de cortisol en las glándulas suprarrenales. La enfermedad de Cushing se desarrolla generalmente en perros mayores de 6 años, pero puede desarrollarse en perros más jóvenes. Si tu mascota tiene debilidad en las patas traseras acompañada de pérdida de pelo, un aspecto barrigón, así como aumento del apetito y sed, puedes sospechar que tiene la enfermedad de Cushing. Si este es el caso, debes acudir de inmediato al veterinario para que le realice las pruebas pertinentes.

Diabetes. Los perros con diabetes pueden mostrar signos de debilidad en las patas traseras, aunque este síntoma es más común en los gatos diabéticos. La diabetes es más común en las hembras que en los machos y tiende a ser más frecuente en el Golden retriever, los Pastores alemanes, el Schnauzer miniatura, el Keeshond y el Poodle, a pesar de que todas las razas pueden ser afectadas. Los perros con sobrepeso o que comen dietas con alto contenido de azúcares y granos, están en mayor riesgo que los que tiene pesos saludables y dietas altas en proteínas. Si tu perro está experimentando debilidad en las patas traseras y otros síntomas comunes de la diabetes, un simple análisis de sangre puede determinar si la diabetes es la causa.

Artritis. La causa de debilidad de las patas traseras de tu perro puede ser causado por artritis. A medida que los perros envejecen, especialmente los perros grandes, las articulaciones de la cadera y de la rodilla comienzan a deteriorarse y la amortiguación de las articulaciones se afecta. Una radiografía puede confirmar la presencia general de artritis en tu mascota. Por suerte, varios medicamentos no esteroideos antiinflamatorios como el Rimadyl y el Metacam, están disponibles para ayudar a controlar la artritis canina, estos ayudan a mejorar la calidad de vida de un perro que tiene dolor en las articulaciones y debilidad.

Como ves, las causas pueden ser diversas y algunas de ellas graves, por lo que es muy importante acudir al veterinario ante la detección de algún síntoma.

El tratamiento, obviamente, depende en gran medida de la causa de esta claudicación y lo primero que se debe intentar es corregir, en la medida de lo posible, la causa. Por ejemplo: si la debilidad está causada por una hernia discal, primero se deberá intentar estabilizar, ya sea mediante cirugía o vendaje y reposo (depende del caso), sino, aunque proporcionemos antiinflamatorio y un lecho confortable y el animal se sienta mucho mejor, no resolveremos el problema (más bien todo lo contrario).

Una vez tratada la causa principal, tenemos un amplio abanico de ayudas que pueden aumentar la calidad de vida del animal: el uso de camas ortopédicas está indicado sobretodo en aquellos casos donde hay enfermedad articular (displasia de cadera, artrosis, hernias…) ya que permite que al animal reparta su peso por toda la superficie corporal y no sólo en las articulaciones. Los condroprotectores también están indicados en cualquier patología articular ya que ayudan a ralentizar la progresión de la artrosis. Los antiinflamatorios tiene un papel fundamental en el tratamiento del dolor. En perros muy mayores pueden estar contraindicados aunque existen antiinflamatorios naturales con menos efectos secundarios.

Un soporte de cadera es la ayuda más novedosa para reducir las molestias de una displasia o artrosis localizada:

  • Ejerce una ligera presión y mantiene la articulación de la cadera caliente
  • Reduce notablemente los dolores de la zona.
  • Estimula la actividad muscular fortaleciéndola.

Esto produce los efectos que buscamos.

  • Aumento de la sujeción de la cabeza del fémur al acetábulo
  • Mayor estabilidad la articulación

Es sumamente recomendable en caso de displasia leve o moderada ya que ejerce una ligera presión y mantiene la cadera caliente. Esto fomenta la utilización de los grupos musculares y estabiliza la cadera haciendo que la cabeza del fémur encuentre mayores problemas a la hora de desplazarse fuera del acetábulo, ralentizando la progresión y reduciendo los dolores que esta salida producen al perro. La utilización de un soporte de cadera también reduce considerablemente las dosis necesarias de antiinflamatorios.

En los casos en los que la debilidad está causada por una disminución de la masa muscular es muy importante proporcionar rehabilitación para que, poco a poco, el animal pueda ir recuperando su ritmo normal. El uso de sillas de ruedas, al permitir al animal andar por él mismo y ser autónomo, es muy interesante, bajo el punto de vista corporal y mental.

Existen arneses para las patas de atrás con los que poder ayudar al animal con debilidad posterior. El propietario sujeta parte del peso del animal para que le sea más fácil desplazarse. Asimismo, la mayoría de animales se beneficiarán de botas antideslizantes que reducirá el esfuerzo necesario para levantarse al permitir un apoyo menos exigente y les ayudará a no desestabilizarse.

Como se puede ver, las causas y posibles tratamientos para perros con debilidad de las patas posteriores son numerosas. Siempre se debe consultar al veterinario ante la aparición de los primeros síntomas. El diagnóstico precoz y el conocimiento de todas las alternativas terapéuticas pueden suponer una gran mejora para el pronóstico del animal.

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