Cuando un gato pierde la movilidad de las patas traseras debido a un accidente, una caída o una enfermedad degenerativa, muchos propietarios se enfrentan a una decisión devastadora. Existe la creencia generalizada de que un gato, por su naturaleza independiente y ágil, jamás aceptará verse «sujeto» a un aparato ortopédico.
Sin embargo, la experiencia diaria en Novecan nos demuestra lo contrario. Los gatos son animales tremendamente pragmáticos e inteligentes. Si un dispositivo les permite volver a hacer lo que más les gusta —moverse, explorar y ser autónomos—, lo aceptan con una rapidez que a menudo supera a la de los perros.
En este artículo te explicamos por qué la silla de ruedas no es el final, sino una nueva etapa llena de vida, y cómo nuestro modelo Mini se adapta perfectamente a la anatomía felina.
¿Puede realmente un gato usar silla de ruedas?
La respuesta corta es: Sí.
A diferencia de lo que solemos proyectar los humanos, el gato no vive la discapacidad con drama o pena, sino con frustración. Lo que realmente molesta a un gato no son las ruedas, sino la incapacidad de moverse. Cuando un gato se ve obligado a arrastrar el tercio posterior, se siente vulnerable, no puede huir si se asusta y pierde su higiene.
En el momento en que colocamos al gato en una silla de ruedas adecuada y nota que su cuerpo vuelve a estar elevado, que sus patas traseras no pesan y que puede desplazarse sin esfuerzo, su actitud cambia radicalmente. La silla deja de ser un «objeto extraño» para convertirse en su herramienta de libertad.
La Silla Mini de Novecan: La opción técnica para gatos
Para un gato, la ligereza es el factor más crítico. Un gato no va a «tirar» de un carro pesado con la misma fuerza bruta que un perro. Necesita sentir que el aparato es una extensión de su propio cuerpo.
Nuestro modelo de Silla de Ruedas para Perros Mini (menos de 6 Kg) se ha convertido en la referencia para la rehabilitación felina por tres razones técnicas:
-
Chasis de Aluminio Ultraligero: El gato es un animal ágil por definición. Nuestra silla está fabricada en materiales de aviación que apenas añaden peso. Esto permite que el gato arranque, gire y frene con naturalidad.
-
Ajuste Milimétrico: Los gatos tienen cuerpos más largos, flexibles y estrechos que la mayoría de perros pequeños. Nuestra silla permite regular la longitud, la altura y el ancho de forma independiente para adaptarse a esa morfología «líquida» del gato.
-
Arneses Confortables: El sistema de sujeción está diseñado para no rozar ni molestar en las zonas sensibles, manteniendo la pelvis elevada en la posición fisiológica correcta y evitando las peligrosas úlceras por arrastre.
Casos en los que se recomienda su uso
No todos los problemas de movilidad son iguales, pero la silla es una herramienta vital en situaciones clínicas frecuentes en la clínica felina:
-
Traumatismos por caídas: El conocido «síndrome del gato paracaidista» que puede dejar lesiones medulares.
-
Atropellos: Fracturas de cadera o pelvis que requieren inmovilidad o soporte durante la recuperación.
-
Tromboembolismo aórtico: Una patología muy común en gatos con problemas cardíacos, que deja las patas traseras sin riego y sin fuerza (paresia o parálisis).
-
Displasia de cadera severa: Especialmente en razas grandes y pesadas como el Maine Coon.
Consejos para una adaptación exitosa
Aunque la silla es una gran ayuda, requiere un proceso de introducción positivo:
-
Presentación: Antes de ponérsela, deja la silla en el salón unos días para que el gato la huela, se frote contra ella (marcaje facial) y pierda el miedo. Puedes poner premios o catnip cerca.
-
Entorno controlado: Las primeras veces, úsala en espacios abiertos dentro de casa, donde no se enganche con muebles.
-
Estímulo visual: Al principio, algunos gatos intentan caminar hacia atrás. Es normal. Anímale con juguetes tipo «caña de pescar» o punteros láser para que su instinto de caza le impulse hacia delante.
-
Rutinas cortas: Empieza con sesiones de 5 o 10 minutos y ve aumentando según su resistencia.
Recupera su libertad
La parálisis no tiene por qué restar calidad de vida ni felicidad a tu gato. Con la herramienta adecuada, pueden seguir siendo curiosos, activos y, sobre todo, libres.
Si tienes dudas sobre si nuestro modelo Mini es el adecuado para tu caso, contáctanos. En Novecan somos expertos en ortopedia veterinaria y te ayudaremos a ajustarla para que vuelva a correr.


